jueves, 16 de agosto de 2012

El oro y el moro

Es divertido lo que te cambia la vida cuando comienzas a ganar dinero y tienes a tu cargo la utilización de tus recursos, la organización de estos.
No sé si malgastar es la palabra, y aunque empecé a ahorrar una parte de mis ganancias, me siento un poco fracasada con respecto a la forma en que uso la plata.  Esto porque a fin de mes, cuando me quedan pocas lucas en la billetera, la tarjeta de débito, y la tarjeta bip, me cuestiono en qué me he gastado esos pesos que gané tan dignamente el mes pasado. Y la respuesta no es muy variada: dos piezas de ropa al mes (este mes un par de botas cortas y un cinturón), libros (ya no los cuento, porque me avergüenza reconocer mi avidez de leer) y comida (tanto el super como onces después del trabajo o los fines de semana, en el super igual compro otro par de cosas... detergente, shampoo, etc). Eventualmente me compro alguna que otra cosa de Natura, pago un pasaje a ver a mi familia, y algo más por ahí, este mes fue una billetera largamente necesitada.
Pero el resumen es: comida y libros.
A mi edad...
Creo que necesito urgentemente un club de lectura, y probablemente otro de tejido, un objeto vivo de afecto, o darme el tiempo de plasmar un libro en la realidad. He abandonado mis tejidos... tengo que terminar la manta del bebé de F. y eso porque me enfrasco en la lectura de mis novelas rosa-coloradas antes que otra cosa.
También veo una teleserie del canal nacional, pero eso no me hace gastar uno en ello. A veces me pregunto si me pasa realmente algo, o mi estilo de vida simplemente es particular. Claro, sufro las neurosis propias de la edad, y eso es inevitable. Me carga el rechazo, y finalmente un libro nunca te va a rechazar... si esa es la verdad, ¡para qué andamos con cuentos! Es un amigo más fiel que un perro, porque no le puede dar la rabia, y no te morderá.
Espero perseverar con el ahorro, al menor atisbo de vacaciones quiero viajar... aunque sea a ver a mis primos argentinos, o de paseo a casa de mis padres en avión. Presiento que el día que haga algo loco como subirme a un avión sola mi vida cambiará radicalmente. A lo mejor son sólo fantasías de treintona chocha, pero si uno asocia un evento a otro, puede que se cumplan. Creo que el próximo mes seré un poco más firme con mi pozo de vacaciones y pondré diez mil pesos más. Iré aumentando la cuota paulatinamente hasta conseguir una cuota que permita elegir un destino digno de los treinta y cinco que cumplo el próximo año. No sé, podría ser un resort sólo para adultos, donde soñar con una aventura con un tipo extranjero bronceado y de vacaciones, con quien tener un idilio temporal memorable... Tanta novela me está pelando los cables. Jajajajajjajajajajajaj Beijos!
Andrea

3 comentarios:

Capitana dijo...

Invertir en libros es la mejor inversión!! Y devorarlos hasta el final, tanto más. Ya vas a ver que cuando encuentres a tu europeo solitario y bronceado en un spa del caribe, vas a tener tanto tema de conversación que no va a querer despegarse de ti!! Y todo gracias a los libros y al aumento en el ahorro pro vacaciones :)

ABCD dijo...

Sos bella Capitana... no hallo la hora de tener un sueldo fijo, para tomar un APV contigo que son palabras en serio :D

Dos corazones :) dijo...

Primero el viaje! Uno memorable :)